Misiones, la frontera de la pandemia: travesía a la zona donde el virus acecha desde Brasil

Así es la situación de Bernardo de Irigoyen, Misiones, la ciudad que limita con dos municipios de Brasil, el segundo país más afectado por el coronavirus.
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La preocupación crece a más de 1.200 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Si bien allí se concentra uno de los principales focos de coronavirus de Argentina, los ojos de las autoridades nacionales también están puestos en el límite fronterizo más oriental del país: la frontera seca de Misiones con Brasil. En ese punto tan particular como poco conocido, el temor se apodera de miles de argentinos que se ven frente a una situación histórica: deben romper los lazos de integración con las ciudades brasileras porque, desde allí, el virus acecha.

Misiones, por sus características geográficas, tiene 1.000 kilómetros lindantes con Brasil y Paraguay, pero la situación sanitaria más apremiante se da en la zona limítrofe con el gigante sudamericano que comparte 750 kilómetros, de los cuales una franja de 24,5 kilómetros es frontera seca. Una zona sin accidentes geográficos donde ambos países están separados por una linea imaginaria, que en 6 kilómetros de zona urbana es una avenida y que se completa con otros 18,5 kilómetros de monte.

Es la frontera seca más poblada del país y de las más vulnerables para ser flanqueada. Una frontera donde el límite entre ambos países hasta ahora parecía no existir.

“Nunca antes se había vivido un cierre de frontera como este, tan estricto y prolongado. Es una situación histórica porque con las ciudades de Brasil funcionamos integrados. Si hasta la aduana se utiliza solo en el caso que un argentino vaya a viajar al interior de Brasil o un brasilero al interior de nuestro país”, cuenta el intendente de Bernardo de Irigoyen, Guillermo Fernandez. Esa ciudad es donde la frontera seca se hace bien visible y donde es apenas una vereda la que separa a la Argentina de Brasil.

“Ahora está todo custodiado por Gendarmería, pero de vez en cuando algún brasilero cruza y lo persiguen. Si vemos que intentan venir a comprar, porque acá les conviene el cambio, les cerramos la puerta por el virus”, cuenta un comerciante que tiene su local frente a la ciudad de Dionisio Cerqueira, Santa Catarina, Brasil.

Bernardo de Irigoyen, Misiones, limita con dos municipios de dos estados distintos de Brasil. Del otro lado se encuentran la ciudades de Dionisio Cerqueira (Estado de Santa Catarina) y Barracao (Estado de Paraná), dos de las provincias mas importantes de Brasil en tanto son el motor productivo de aquel país. Río Grande Do Sul completa la frontera con Misiones pero el dato que alarma a las autoridades es la cantidad de contagios de coronavirus Covid-19 que totalizan entre las tres: mas de 20 mil casos positivos.

Misiones está literalmente rodeada y así lo deja en evidencia un mapa con los focos de la enfermedad publicado por el Ministerio de Salud del vecino país. En el caso de Bernardo de Irigoyen, el foco mas cercano de coronavirus se encuentra en la ciudad de Chapecó, Paraná, donde los casos superan los 500 y van en crecimiento. En los grandes centros urbanos, los casos van en aumento mientras el virus se expande rápidamente a lo largo de toda la geografía brasileña.

Pero el temor radica en que tanto Dionisio Cerqueira como Barracao, empezaron a atender a sus primeros enfermos de coronavirus. Es que en Brasil el virus se traslada y amplia su jurisdicción con mayor velocidad que en nuestro país, porque allí las limitaciones al tránsito interprovincial son mucho menores a las que se evidencian de este lado de la frontera. Situación que remite a que allí la política sanitaria de combate del coronavirus está en las antípodas de la diseñada por el gobierno de Alberto Fernández.

Brasil es el segundo país con más casos de coronavirus en el mundo. Superó el millón de contagios y ya cuenta más de 50 mil muertos mientras sigue sin programar una política sanitaria coordinada desde el gobierno federal. De hecho, hasta ahora, la principal preocupación del presidente del gigante de América del Sur sólo ha girado en torno a intentar levantar las distintas cuarentenas que los gobernadores fueron instalando en sus estados.

Esa falta de coordinación sanitaria, aunque parezca extraño, fue una buena noticia para la frontera seca misionera. Es que los prefectos (así se denomina a los intendentes en Brasil), tuvieron la libertad de adoptar medidas sanitarias propias y aquellas estuvieron mas cerca de copiar al modelo argentino que al brasilero.

Pero la preocupación crece. Es que el tránsito entre las ciudades del sur de Brasil (la zona agroindustrial mas productiva) y los grandes centros urbanos y principales focos de la enfermedad, es tan intenso como en épocas pre pandemia. Los camioneros se convierten entonces en el principal vehículo para la transmisión del coronavirus. El primer muerto de Barracao fue un camionero y también lo fue la primera víctima de Misiones, un hombre de 63 años que había llegado nada mas y nada menos que desde San Pablo, donde ya se cuentan mas de 13 mil muertes.

La tensión va en aumento en la zona norte del litoral argentino. Si bien las fuerzas federales han reforzado su presencia con efectivos de Gendarmería Nacional y Prefectura Naval, el coronavirus continúa acechando del otro lado de la frontera. Los misioneros, ya en fase de distanciamiento social, saben que será muy difícil frenar al virus cuando el sur brasilero vea colapsado su sistema sanitario. La frontera de la pandemia aguarda aún su punto más critico.

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