Deuda: la política se impuso sobre los técnicos

La opinión de la Vicepresidenta fue decisiva al momento de terminar de cerrar el acuerdo con los acreedores privados de la Argentina. Como es sabido la ex mandataria siempre estuvo en contra de que el país caiga en cesación de pagos.
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“¿Qué van a decir ahora todos los que pensaban que Cristina era la que quería un default?”, comentaban en el entorno cercano a la vicepresidenta. Sucede que la opinión de Fernández de Kirchner fue decisiva al momento de terminar de cerrar el acuerdo con los acreedores privados de la Argentina y siempre estuvo en contra de que el país caiga en cesación de pagos.

En tal sentido, sobre el mediodía del lunes Martín Guzmán (quien, dicho sea de paso, ocupa el Ministerio de Economía porque su nombre fue sugerido por la vicepresidenta a Alberto Fernández) se dirigió al departamento de la exmandataria en Recoleta para recoger sus opiniones. Cabe agregar que, en el tema de la negociación de la deuda, el titular del Palacio de Hacienda mantuvo siempre un estrecho contacto tanto con la vicepresidenta como el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

Luego, por la tarde, Guzmán, en una exposición en el Congreso les pidió a los diputados que “no crean en los rumores sobre que ya hay arreglo (con los acreedores), todavía falta” aunque admitió que las negociaciones “iban por buen camino”. Los mercados se manejaban por otras noticias ya que aproximadamente a las 14 horas del lunes los acciones y los bonos argentinos comenzaron a revertir pérdidas logrando subas superiores al 10%. 

Giro
En la residencia de Olivos, sobre la noche, el presidente Alberto Fernández decidió ordenarle a su ministro que cerrara el acuerdo con los bonistas.

Quienes conocen la entretela de la negociación señalan que Guzmán había convencido al primer mandatario de la necesidad de mantenerse firme. Por esta razón, el presidente señaló públicamente en reiteradas oportunidades que “no voy a pagar un centavo más”.

Sin embargo, la opinión de Cristina, de Axel Kicillof y del titular de la Cámara de Diputados Sergio Massa fue decisiva para que el presidente cambiara su parecer y aceptara que el camino del acuerdo era lo que más convenía al país, en momentos en que se atraviesa por una crisis económica sin precedentes.

La propuesta ahora acordada con los principales clubes de acreedores del país se ubica en un valor presente neto de 54,8 dólares por cada lámina de 100 (con un exit yiel de 10%). “No me vengan con que Guzmán es un genio, en el mercado se sabía desde un primer momento que había que cerrar en torno de los 55 dólares, Argentina perdió un tiempo precioso” comentan en Wall Street.

Cabe recordar que el trabajo técnico del FMI a pedido de Argentina sugirió no exceder los 50 dólares para no correr riesgo en cuanto a la “sustentabilidad” de la deuda. Resta saber qué dirán ahora respecto de la sustentabilidad tanto el Fondo y Guzmán.

De hecho, en los grandes grupos de acreedores no muestran ninguna simpatía por el funcionario argentino, al punto que recuerda que en Wall Street hay quienes lo llaman "Gooseman" (hombre ganso en inglés que se pronuncia de manera semejante al apellido del ministro).

Es sabido que, en más de una oportunidad, algunos bonistas buscaron contar con otro interlocutor y se supo que tanto Gustavo Béliz como Sergio Massa le hicieron llegar a Alberto Fernández las dificultades que tenían con Guzmán para avanzar en la negociación.

Cabe señalar que las críticas de los acreedores eran porque el Ministro “no negociaba, hablaba con teorías académicas” y que no se podía llegar a puntos en común porque su postura era “tómalo o déjalo”.

En tanto, quienes defienden al titular del Palacio de Hacienda que el reclamo inicial de BlackRock – el fondo más duro en la negociación- al Gobierno se ubicaba más de 30 dólares encima, en torno de los 75 dólares. Y agregan que Ecuador está reestructurando su deuda con un valor de 59 dólares, sensiblemente por encima del logrado por la Argentina.

Lo concreto es que si, como parece, se logran las mayorías para el canje, el país tendrá un ahorro de capital e intereses de aproximadamente 30.000 millones de dólares.

Desde la perspectiva del sector público el tema es sustancial ya que supone despejar vencimiento por más de 63.000 millones de dólares en los próximos años (capital e interés, deuda pública y privada, ley local y extranjera, según el cálculo del Centro de Economía Política Argentina), descomprimir las tensiones en el frente cambiario y liberar recursos fiscales para atender la emergencia.

Y no menos importante, posibilitará que el sector privado mejore su acceso al financiamiento del exterior ya que, según cálculos del mercado de valores, las empresas argentinas enfrentan vencimiento a corto plazo por unos 11.000 millones de dólares.

Con todo, el frente externo todavía no está despejado ya que queda por delante la negociación de los 44.000 millones de dólares que el país adeuda al Fondo Monetario Internacional, un organismo que, si bien ha ido cambiando sus lineamientos en los últimos años, seguramente seguirá con su tradición de demandar un programa con medidas de austeridad.

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