Martin Gore, de Depeche Mode: “Hay algo muy oscuro en el ADN humano”

Sin proponérselo, Martin Gore grabó la banda de sonido del encierro colectivo. “Nuestros números son terribles. Toda California está bastante mal ahora”, comenta sobre el devenir del Covid en Santa Barbara, la ciudad en la que vive, un páramo soleado de la costa oeste de Estados Unidos que en esencia choca con la oscuridad de su trabajo con Depeche Mode y con su nuevo EP, The Third Chimpanzee.
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Inspirado en el libro homónimo de 1991 escrito por el divulgador Jared Diamond (que lleva por subtítulo “La evolución y el futuro del animal humano” y augura un final catastrófico para la especie), Gore le dedica cada uno de los cinco tracks a un primate: “Howler” (aullador), “Mandrill” (mandril), “Capuchin” (capuchino), “Vervet” (cercopiteco verde) y “Howler’s End (un reprise del tema inicial). El retroceso del hombre a estados primitivos de inteligencia y conducta, la asfixia del caos contemporáneo y -por accidente, aunque quizás no tanto- la claustrofobia que signó el año que pasó: todo englobado en cinco experimentos sonoros que claramente no tienen el gancho instantáneo de “Never Let Me Down Again”, pero que funcionan a la perfección en este contexto casi distópico.

-La primera palabra que surge cuando uno quiere describir el EP es “opresivo”. ¿Tuvo algo que ver el encierro pandémico en esta atmósfera?

-Imagino que de alguna manera lo que estás experimentando se mete en tu trabajo. Para mí suena diferente a cualquier otra cosa que haya editado, así que puede haber algo de eso.

-Tampoco parece casual que ya desde el título hayas citado a un libro que trata sobre la extinción humana.

-¡Sí! Después de que tuve esta idea de nombrar los temas como monos, porque los sonidos que usé en el track 1 [“Howler”] no me sonaban humanos, me acordé de haber leído El último chimpancé cuando salió, y pensé que sería bueno borrar un poco los límites entre simios y humanos. Más allá de la pandemia fue un año muy extraño políticamente acá en Estados Unidos. 2020 fue raro... y 2021 puede ser más raro todavía, quién sabe.

-¿Te preocupa esta contraevolución de la humanidad, que parece cada vez menos civilizada y más primitiva?

-Sí, hay algo muy oscuro en el ADN humano. Con la Internet y las redes sociales, es muy fácil que este costado de la naturaleza humana salga a la superficie.

-Decís que te encontraste con este sonido que no parecía humano y a partir de ahí surgió el EP. ¿Cómo empieza tu proceso creativo? ¿Salís a la búsqueda de un sonido determinado o experimentás libremente hasta encontrar algo que te sirva?

-Lo segundo. Experimento con sonidos y puede salir algo fantástico o algo que no me gusta. Con suerte sale algún sonido especial con el que digo “oh, esto es algo a lo que le puedo construir un track alrededor”. Así surgió “Howler”: experimentar y que aparezca algo interesante.

-La influencia de Kraftwerk se ve en toda tu música pero en este EP parece todavía más explícita. ¿Fue una decisión consciente?

-No creo. Cuando hacés música electrónica y sos fan de Kraftwerk, cada tanto aparecen. Hubo un par de veces en las que dije: “ah, eso me recuerda un poco a Kraftwerk”. En “Vervet” hay un riff que me recordó mucho a ellos.

-Además tenés la ventaja de la urgencia: en poco tiempo grabás y publicás.

-Claro. Es algo que tenemos que aceptar: las cosas son diferentes. Me gusta el concepto álbum pero es algo con lo que yo crecí, no tengo que cambiar con los tiempos.

-El año pasado fuiste inducido al Salón de la Fama del Rock N’ Roll con Depeche Mode. ¿Cómo se vive eso? ¿Es algo que te cambia la vida o sos de los que agradecen pero no se conmueven demasiado?

-Creo que siempre es un honor ser reconocido por algo que hiciste. Entrar al Salón de la Fama es uno de los más grandes honores que podés obtener. No creo que me cambie la vida pero es lindo estar. No tienen muchas bandas electrónicas, así que está bueno que abran las puertas y cambien ese concepto estrecho de a quiénes aceptar.

-De hecho, Kraftwerk no está.

-Claro, fueron nominados pero no fueron inducidos. Justamente, ahora que abrieron las puertas, quizás empiecen a inducir a gente que fue muy influyente. Es tonto que Kraftwerk no esté porque influenciaron a todo el mundo. No sólo a bandas electrónicas sino a músicos de hip hop, músicos de todos los estilos tienen mucho de Kraftwerk.

-Se dijo que no hablás con tus compañeros de Depeche Mode (el cantante Dave Gahan y el tecladista Andy Fletcher) desde hace un año. ¿Es normal en ustedes pasar tanto tiempo alejados?

-Es bastante común que cuando terminamos una gira larga nos tomemos un descanso largo. Hablé con Andy varias veces y con Dave un par de veces en el último año, así que no es verdad que no estamos para nada en contacto. Es cierto que no estamos trabajando juntos, pero es porque vivimos vidas separadas. Estamos en distintos continentes incluso: Andy vive en Inglaterra y Dave y yo en Estados Unidos.

-Así que no hay planes con Depeche.

No, para nada. Pero está todo bien, no hay discusiones ni pasa nada malo.

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