Ante la falta de camas en Bariloche: ¿cómo son los partos en pandemia?

Tres reconocidas obstetras hablaron sobre cómo son los partos en medio de una pandemia y cómo trabajan en la contención de las pacientes: "Tratamos de trabajar con la mayor normalidad posible pero es muy angustiante llegar al sanatorio y no tener una cama", señalaron.
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La ciudad de San Carlos de Bariloche atraviesa una complicada situación sanitaria dado que no tienen camas disponibles, ni en las instituciones públicas ni privadas, por el fuerte rebrote de coronavirus. Esto no solo trae aparejado complicaciones en los estudios de rutina y tratamiento de otro tipo de afecciones, sino también en algo que es impostergable como es traer un bebé al mundo.
“Tratamos de trabajar con la mayor normalidad posible, sin llegar a trasladarle al paciente la angustia que uno siente. Es muy angustiante llegar al sanatorio y no tener una cama. Para una como médica, la responsabilidad es tremenda. Es una línea muy delgada, una cornisa, donde si bien uno sabe que en un parto sale todo bien, si se complica por alguna razón, vas a necesitar una cama de Terapia y hoy por hoy no la tenés”, especificó la obstetra Soledad Ratto en diálogo con El Cordillerano.

Y continuó: “Por otro lado, uno trata de hacer los partos lo más normal posible, como si no hubiese pandemia. El papá pasa a la sala de parto, se da la misma contención, porque la paciente viene muy angustiada y si uno además le pone la carga de la pandemia, es demasiado”.

Al ser consultadas sobre qué es lo que genera más angustia en las embarazadas, la médica Olga Vivero señaló que uno de los puntos principales es la imposibilidad de recibir visitas por el protocolo que se maneja por el coronavirus: “Hoy, las embarazadas y su núcleo familiar, están solos desde el inicio del embarazo, porque no pueden ser visitadas y tener contención familiar”.

Por su parte otra obstetra reconocida de Bariloche, Adriana Casas considera que se han tenido que acomodar a esta nueva normalidad: “Hay que entender que esta es una crisis sanitaria, social y emocional. No solo sanitaria. Pero hay padres que pese a esto, están atravesando el mejor año de su vida, porque están trayendo a su hijo al mundo”.

Al ser consultadas sobre que se hace ante la falta de camas, Ratto contó que: “Hay que encontrar una cama como sea. Se trasladan pacientes de una habitación a otra, se agregan camas en habitaciones para poder hacer espacio para el parto. O también se dan altas tempranas, en vez de dejar 36 horas como hicimos siempre, se da 12 horas, pero solo en casos de mamás con más hijos, que ya pasaron por esa situación. Entonces se deja el lugar para que otra mamá pueda tener a su bebé. Es todo muy dinámico y angustiante”.

“La predisposición de todo el personal es magnífica. Desde la guardia, a quien recibe y toma la temperatura, mantenimiento. Las camas están siempre impecables. Y hay que decir que el personal también se cansa, o a veces están de licencia por aislamiento y otras tienen que hacer doble turno. Es todo un andamiaje que se ordena para poder atender a la mamá que está por parir”, detalló Vivero.

Además, las profesionales explicaron que han tenido que asistir a partos en las guardias por este mismo motivo. “El trabajo en la Guardia es espectacular” y Ratto relató que cuando no hay camas disponibles, las mujeres entran en trabajo de parto ahí, en una silla de ruedas: “En la guardias se hace un silencio tremendo, de mucho respeto”.

Ente la pregunta si atendieron casos de mujeres embarazadas con coronavirus comentaron que “se han dado muy pocos casos” y que eso tiene como respuesta el máximo cuidado que tienen las pacientes durante el proceso de gestación.

De igual forma, aclararon que el contagio durante el embarazo es leve y no revista gravedad, pero cuando la criatura nace, la enfermedad puede complicar a la madre, como a cualquier otra persona.

“Hacemos lo mismo que si no lo tuvieran. Tuvimos una paciente con síntomas y con su nena de 3 años positiva. Su marido estaba aislado y ella estaba sola. Cuando llegó el momento de tener al bebé, le dejamos sacarse el barbijo, porque nosotras estábamos todas bien protegidas y a ella se le complicaba pujar. Sola, sin su familia y pariendo con Covid, era demasiado. Por suerte tuvo bien a su bebé y lo tuvo normal, lo pusimos en su pecho y no hubo inconvenientes. Ella se quedó con el bebé, se lo consideró positivo, pero no pasó nada. Se tomaron todas las medidas preventivas del caso”, remarcó Ratto sobre un caso que le tocó atender.

Mientras que Olga Vivero manifestó: “es una experiencia muy movilizadora”, ya que el recién nacido es llevado a la habitación con su madre que tiene que alimentarlo y quedan aislados. La madre se queda con barbijo y no se la separa de su hija o hijo, aunque la mamá sea positiva.

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