Ariana Castillo, luego de pasar por Salta se abre camino en Buenos Aires

Nació y vive en Santiago del Estero, pero busca su futuro en Buenos Aires siendo una artista precoz: los hermanos Pimpinela ya la invitaron a un show. Aprendió el oficio con su abuelo folclorista, y preocupada por la situación social de otros chicos de su edad, compuso un tema muy comprometido: "Qué futuro me espera" (Fuente: Infobae)

Sus sueños de convertirse en una estrella internacional como su admirada Thalía no ocultan sus ganas de transmitir un profundo mensaje a través de sus canciones, vinculado con el presente económico y social. Porque Ariana Castillo sueña como una joven de 13 años. Y también siente y vive como tal.
      
Acompañada por su abuelo folclorista, Ariana canta desde los ocho en su Santiago del Estero natal. Siempre con el apoyo de sus padres, y formándose con profesores, lo que empezó como un juego se volvió más serio. Así fue como Lucía y Joaquín Galán -es decir, Pimpinela– la invitaron a que sea telonera en uno de sus shows. Ya con dos dos videocplis lanzados, prepara el tercero: el de la canción "Qué futuro me queda".
Con ustedes, Ariana Castillo.

—¿Cuando empezaste a cantar? 
—Desde muy chiquita me gusta todo lo que es lo artístico: baile, canto, todo. Empecé a los 7 años con mi abuelo, jugando. Y ya hace cuatro años que canto a nivel profesional.
—¿Cómo eran esos juegos con tu abuelo? ¿Qué cantaban?
—Nos juntábamos a cantar. Él canta solamente folclore y toca la guitarra. Así que él tocaba y yo cantaba algunas piezas de folclore. 
—¿Cuándo dijiste que querías trabajar de esto?
—Más o menos como a los ocho años empecé a profundizar más en esto, y empecé jugando. A los ocho años es como que ya dije: "Yo quiero ser cantante por el resto de mi vida".
—¿Tenés algún referente?
—Sí, desde muy chiquita tuve de referente a Thalía. Ella fue como mi ídola, y lo sigue siendo. Desde muy chiquita me paraba frente al televisor y la miraba a ella. Y ahí fue todo, todo…

—Con el colegio, ¿cómo hacés? 
—Bueno, cuando era más chiquita no faltaba tanto al colegio. Ahora vivo en Santiago del Estero, y falto más porque, al ser un poco más grande, se sumaron muchas más cosas. Y bueno, falto a clases. Pero me va bien. Y también tomo clases de piano. Guitarra ya dejé, porque cuando era más chica no era fácil para mí.
—¿Tus compañeros te apoyan?
—Sí. Estudio, adelanto evaluaciones. Y eso. Mis compañeros me entienden. Mis preceptores me felicitan muchas veces, aunque no están justificadas por lo que yo falto… Pero la voy remando.
—¿Cómo te imaginás en el futuro?
—No sé… Me gustaría ser una gran estrella.
—Estuviste cantando con los Pimpinela.
—Sí, estuve en Paraguay. La primera vez que crucé a otro país fue a Bolivia, fue la primera vez que hice medios. Luego fui a Paraguay, también a hacer medios, para dar a conocer mi segundo videoclip, "Aquí estoy". Y bueno, hace muy poquito volví de ser telonera de los Pimpinela en Bolivia, muy contenta y muy agradecida con toda la gente de allá, que siempre me trata re bien. Y fue una experiencia hermosa ser telonera de grandes artistas. Muy pronto voy a estar en Chile y en Perú, presentando ya mi tercer videoclip. Y ojalá que mi disco.
—¿Es difícil llevar una vida de adulta, siendo tan joven? 
—Bueno, tuve que faltar hoy (a clases), pero… ¿Y cómo lo llevo? Para mí ahora es medio fácil, pero en algún momento se me va a hacer mucho más complicado con las cosas de la escuela; quizás tenga que rendir libre. Pero la llevo muy bien. No se me está haciendo ni muy fácil ni muy difícil. 
—¿Hay algún mensaje en particular que te gustaría dar a través de tus canciones, a través de tu música?
—Sí. Toda canción tiene un sentimiento. Y en esta tercera canción le canto al país, a la situación que está viviendo la gente, a las crisis, a los niños que están en la calle pidiendo monedas y todo lo que engloba esa situación, lo que ahora está sucediendo en el país, que es muy triste. Y bueno, esta canción tiene ese sentimiento, que es muy grande.

—Estamos hablando de la canción "Qué futuro me queda".
—Sí. Desde un principio me gusta hacer cosas así, cantándole a la sociedad. Y ahora surgió esta posibilidad de hacer una canción junto a mi productor, Mariano Zelaya. Y surgió esta canción, porque quisimos cantarle a la sociedad, con todo lo que está pasando. Todavía no se había hecho una canción tan así, cantándole a la sociedad, a lo que está sucediendo en el país. Y surgió todo así. Y a mí me gustó la idea que me dio mi productor.

—¿Cómo surge esta canción?
—Les propuse a mi productor y a mi mánager que a cada provincia o a cada país que fuéramos tuviéramos un ratito para hacer algo para unos niños, que, no sé, fueran autistas, o con síndrome de down, o que no tuvieran para comer. Quisimos cantarles, alegrarles el día, con esa idea. Y bueno, fui a Salta hace poquito estuve en una fundación de niños psicóticos y autistas. La pasé muy lindo: me llena el corazón de amor hacer esas cosas tan lindas. Uno de mis sueños es hacer, cuando sea grande, obvio, una fundación para los niños de la calle. Y me gusta, porque si uno se pone en su lugar, yo creo que es muy triste.
—¿Qué te preocupa del futuro?
—Que mejore la situación del país. Todos los niños de ahora son el futuro. Que tengan un futuro mejor. Que tengamos un futuro mejor. Que la gente pueda vivir mejor, sin problemas. Que todo mejore. ¿Viste qué fea está la situación del país? Bueno, que todo eso mejore. ¿Qué futuro me queda a mí y a todos esos niños?
—¿Te sentís representada por la letra?
—Sí, muy, porque todo lo que dice la canción es verdad. Si hoy nos roban la esperanza en nuestro país, que alguien nos explique qué futuro nos queda. Es verdad que vemos niños en la calle, y queremos que todo eso mejore, que tengan un hogar. Hay gente que no tiene trabajo. Y la verdad que es una canción hermosa. Y todo lo que dice es la verdad.

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